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El adjetivo «conspiranoico» se usa en broma para referirnos a personas que no solo riegan, sino creen teorías no comprobadas, sin pruebas verificables, sobre la Tierra Plana, el dominio mundial de George Soros o Rupert Murdoch, el llamado «Deep State», los reptilíneos y otra historias que serían argumentos fantásticos pero terminan tomándose como verdades comprobadas. 

Hay toda una consideración psicológica al respecto, motorizada por el caos de las redes sociales y puesta en escena en una época de emociones, que ha sustituido a la razón. Y así anda, tan alejada de la certeza, la conversación social. Jesus y Fernando tratan de llegar a las raíces, trepan el tronco de esa nueva especie de árbol y que tiene millones de ramas pero pocos frutos verificables.

Invitados están a conspirar por lo verdadero. Se darán cuenta de cuán solos están nuestros dos conductores de del305al310. Así que… ¡bienvenidos!

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Imagen: FNN con insumos de Pixabay.