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Pioneros que buscaban libertad religiosa llegaron a las costas de Norteamérica en 1620. Tuvieron muchos problemas ese primer año: nativos americanos poco amigables, dificultades de adaptación y escasez de comida. Un año después las cosechas fueron más generosas, los alimentos abundaron y se limaron las tensiones con los indígenas. Los colonos sintieron el impulso de agradecer estas circunstancias con un festín de comida del Nuevo Mundo e invitaron a los nativos.

Así nació la tradición de agradecer formalmente por los dones de la tierra y de la vida, tradición que tuvo muchos matices hasta que se declaró fiesta nacional y adquirió peculiaridades de reunión, de recetas de comida y bebidas, así como un sentido de gratitud hacia lo que nos hace bien.

Jesus y Fernando lo conversan sendas experiencias de inmigrantes, y desde el agradecimiento como un gesto de reciprocidad hacia las buenas circunstancias de la vida.