Comparte en:

@JesusMRodriguez

La «adultez», por naturaleza o convención social, implica el dejar de ser niños, infantes, inmaduros, inocentes. El «ser grande» se lleva como un estandarte y solemos olvidar esos años intranquilos, misteriosos, soñadores y audaces de los «locos bajitos». No obstante, la felicidad tiene mucho que ver con conservar esa magia, esa capacidad de sorpresa, el buen humor y la facilidad  de soñar con mundos imaginarios. La vida, pues, no puede tomarse demasiado en serio y ésa es tarea para el niño interno.

Jesus y Fernando, quienes parecen tener activado ese niño interno (pero no se lo digan a nadie), se preguntan mutuamente: «¿Qué conservamos de nuestra infancia? ¿Cómo vemos esa infancia? ¿Cuán niños somos todavía y en qué cosas?» Y de allí vienen historias de juegos, maravillas, inmadureces que se atesoran y se comparten en éste, el podcast # 25 de la serie Del305al310.

Y nuestros escuchas y seguidores ¿se siente niños siempre, de vez en cuando o nunca? ¿Qué hacen para mantener tal juventud?

@nuneznoda