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La tecnología de información es otro ejemplo de algo tan común en la vida, que se nos olvida cuán vital resulta y cuán dependientes somos. Lo damos por hecho, como algo natural. Pero vale decir que la tecnología no es natural sino, precisamente, artificial. Es un intermediario genial entre nosotros y la información. Nos sumergimos en ella y delegamos una cantidad insospechada de nuestra vida práctica, e incluso la no práctica.

Jesus y Fernando exploran cómo esas nuevas formas de manejar la información cambian percepciones, conductas, rutinas, criterios de trabajo pero también de vida. No nos damos cuenta, pero su dominio crece con no solo pleno consentimiento, sino con cierta satisfacción de que sea así. ¿Surfistas de las olas tecnológicas o meros bañistas que son revolcados por las olas? Al menos, para consuelo, no seamos de los que se quedan en la orilla tomado sol.